08 marzo 2011

Mi

No sé ni qué escribir. No es un buen comienzo. Pero es un comienzo, y seguro que muchos antes ya lo han usado. Con menos inspiración que yo. Tal vez hayan conseguido estupideces menos evidentes que la que estoy escribiendo. Pero no sé si alguno habrá escrito con el sentimiento que me recorre. Ya no es esa sensación de las primeras veces.
Es bonito tener sentiemintos
sentir
estar vivo
sentirse vivo
dura tan poco
esta vida
tan miserablemente poco
son tan pocos los años "buenos"
de verdadera juventud
de vitalidad total
de libertad
de grandes expectativas
de sensación de comerse el mundo
que no hay que desaprovecharlos
yo no los desaproveché
Luego tampoco tienen tanta importancia
porque se pasan
y la vida sigue
sigue y sigue
y cambia
y sigue
y sigue
y cambia
hasta que eres un viejo
y mueres

Sentimientos que generan expectativas que no siempre se cumplen. Pero a base de expectativas incumplidas, la fuente del deseo se seca, y uno deja de sentir con fuerza. Siente, el inconsciente responde, el pensamiento se fija en una idea, que afluye al consciente continuamente, notas algo extraño, pero entonces, alguien desde una ventana más arriba abre las persianas y nos mira y nos confía con una voz que oímos perfectamente "Bueno, si no consigues eso que deseas, no pasa nada, todas las opciones son buenas"
Pero es una mentira, una media mentira consoladora. Realmente deseas eso. Y que no se cumpla no es bueno para la satisfacción de ese deseo, pero realmente ¿quién sabe lo que es bueno y malo? Todo es una mezcla de causas y efectos, malas y buenas, según qué objetivos y según que expectativas, deseos, experiencias, etc.

Quién sabe si dentro de unos días todo acabará y no será más que una pequeña borrachera de invierno.

Odio sentirme otra vez tan frágil. Odio tener que buscar excusas para amortiguar la fuerza de lo que siento. Odio escribir estas estupideces, pero peor es sentirlas.