25 febrero 2008

Convencionalismo y provocación

A veces romper o relajar una regla en un sistema de restricciones permite expandir la potencialidad del sistema mucho más lejos de lo que cabría esperar. Sin embargo, dado que la fundamentación de las reglas establecidas se basa en parte en el sentido común y en la experiencia acumulada con el paso de las generaciones, es necesario conocerlas a fondo para saber qué reglas es preciso romper en cada momento.

Los grandes genios son capaces de conocer a la perfección la disciplina del conocimiento a la que se dedican y de ir más allá, rompiendo las barreras que sujetan la imaginación humana en cada instante de la historia y que dan forma al conocimiento y al arte que hasta ese momento se había creado. El trabajo y el talento, el esfuerzo y la intuición innatos, el afán de descubrimiento y la pasión por su trabajo son las únicas armas de los seres singulares, olvidados o no, que espolean al progreso de la humanidad, enfrentándose a las viejas ideas colectivas aceptadas socialmente, desde el poder de la individualidad y la chispa de la creatividad.

Cuando Adán y Eva probaron la manzana del Árbol del Conocimiento, Dios quebró la armonía primigenia de las reglas del mundo del Edén, generando la tensión necesaria para la expansión de la humanidad. Cuando algo alteró la armonía de la nada inicial, se generaron estructuras primigenias de fuerzas y energías, asimetrías que evolucionaron a través de la inmensidad del tiempo y el espacio hasta dar lugar al universo tal y como hoy lo sentimos, desde nuestra limitación física, mental, temporal y espacial.

Hoy en día, los científicos aún buscan, y bucarán por muchos años, el origen de todas las cosas, y la respuesta a todas las preguntas. El hombre moderno se arma con su técnica y su razón para enfrentarse por un lado a un desafiante mundo de soledad y necesidad y por otro, a la implacable lucha contra la incertidumbre existencial, enemigos que lo han acosado desde su alumbramiento en las entrañas de la madre Tierra. Pero lo que muchos no conocen, es que algunos hombres ya han contemplado en éxtasis la respuesta, y la han revelado en la única forma que un ser humano puede entender tales misterios

http://www.youtube.com/watch?v=rIzKdmDxdD0

05 febrero 2008

Esa persona especial

Mucha gente se pasa la vida, buscando, encontrando, probando y dependiendo de esa persona especial. Y esa dependencia causa desgraciadamente la infelicidad de gran cantidad de personas que sufren las consecuencias de un mundo limitado a la hora de encontrar y conocer a otras personas: limitaciones espaciales, sociales, culturales, físicas y temporales entre otras nos separan a unos de otros.

Yo siempre defenderé la visión de que esa persona especial no es otra que uno mismo. Mucha gente se olvida buscando a esa persona especial, de que la persona más especial para uno mismo no es otro que uno mismo. Por mucha necesidad que uno tenga de amar, siempre hay que recordar que debemos querernos a nosotros mismos y enriquecernos como personas, puesto que la dependencia de otros no provoca más que empobrecimiento de nuestra propia personalidad, lo cual va en detrimento propio ya que a mi parecer nos hace menos atractivos a los ojos de los demás. Me refiero a que vale más ser uno mismo que plegarse incondicionalmente a las exigencias de lo que creemos que es amor, cuando muchas veces no es más que simple necesidad de cariño consecuencia de una autoestima debilitada.

04 febrero 2008

¿Qué son las casualides?

Yo creo que es algo más profundo que una simple relación no evidente lo que provoca las casualidades.
Soy escéptico en el sentido de que dudo mucho que nunca podamos entender el universo o la realidad, sobre todo porque nuestra principal arma, la que más nos ha desarrollado intelectualmente, el lenguaje, es inadecuada para expresar y describir la realidad, por muchos motivos.
La música y el arte son más adecuados para expresar determinadas cosas. Hay veces que el ser humano ha estado muy cerca de describir la totalidad, y algunas veces también hay gente que ha estado cerca de sentir esa idea de paz y unión con todo, yo por ejemplo oyendo la séptima sinfonía de beethoven.
Y es que esos lenguajes no verbales consiguen abstraer la complejidad que el lenguaje verbal tendría que utilizar para describir el universo.

Una vez que se consigue esa visión más allá del lenguaje verbal y de la cotidianeidad y del yo, las paradojas entre discreto y continuo, pasado y presente, casualidad y causalidad, azar y destino, desaparecen, se desdibujan, y queda sólo una certeza que es como un gran mordisco de tiburón blanco en el estómago, pero que al volver de nuevo a la costumbre se recuerda sólo como un sueño.

Carnaval 2008