14 diciembre 2007

Der Ring des Nibelungen

Una grandísima obra maestra. Puede que la mayor obra de arte de la historia de la humanidad, y el proyecto artístico más colosal que jamás ha emprendido y culminado un solo hombre. Si la música pop tuviera un antónimo, sería Der Ring des Nibelungen, la Tetralogía de Wagner.
La cantidad de emociones, endorfinas, sentimientos, sensaciones, dolores, placeres y sacudidas que pueden proporcionar por minuto las toneladas de música (más de quince horas) que componen esta tetralogía, junto con la fuerza, el dramatismo, el antagonismo, las interpretaciones, las implicaciones, las deducciones, las discusiones, la lucha interna y el dinamismo implícitos en la historia que narra y en los personajes que componen el mundo del anillo, son capaces de hundir en la desesperación y el pesimismo más abyectos y elevar a las alturas de luminosidad y alegría más brillantes que puede concebir la conciencia de un ser humano a todo aquel que se aventura en la catarsis de su contemplación.
Todo gracias a este hombre, y también a los que antes que él trabajaron por la más sublime de las creaciones del ser humano.

13 diciembre 2007

Vivos gracias a la insulina

El 11 de Enero de 1922, se le suministró la primera inyección de insulina a Leonard Thompson, un diabético de 14 años de edad que yacía agonizante en el Hospital General de Toronto. Aún así, el extracto era tan impuro que Thompson sufrió graves reacciones alérgicas, y se cancelaron las siguientes inyecciones. En los 12 días siguiente, Collip trabajó día y noche para mejorar el extracto de insulina, y se le administró una segunda dosis el día 23. Esta fue un completo éxito, no sólo por no tener efectos secundarios evidentes, sino por eliminar completamente el exceso de azúcar en sangre característico de la enfermedad.
Por aquel entonces, a los niños diabéticos agonizantes por coma diabético por ceto-acidosis se les mantenía en grandes salas de hospital, usualmente con más de 50 pacientes por sala, la mayoría en estado de coma. Los familiares asistían angustiados al proceso que acababa, inevitablemente hasta entonces, con la muerte. En uno de los momentos más dramáticos de la medicina, Banting, Best y Collip fueron de cama en cama, inyectando el nuevo extracto purificado a todos los niños de la sala del hospital. Antes de que hubieran atendido al último de los niños moribundos, los primeros ya estaban despertándose del coma, ante el júbilo de sus familiares.
(Fuente, Wikipedia [Insuline])

On January 11, 1922, Leonard Thompson, a 14-year-old diabetic who lay dying at the Toronto General Hospital, was given the first injection of insulin. However, the extract was so impure that Thompson suffered a severe allergic reaction, and further injections were canceled. Over the next 12 days, Collip worked day and night to improve the ox-pancreas extract, and a second dose injected on the 23rd. This was completely successful, not only in not having obvious side-effects, but in completely eliminating the glycosuria sign of diabetes.
Children dying from diabetic keto-acidosis were kept in large wards, often with 50 or more patients in a ward, mostly comatose. Grieving family members were often in attendance, awaiting the (until then, inevitable) death. In one of medicine's more dramatic moments Banting, Best and Collip went from bed to bed, injecting an entire ward with the new purified extract. Before they had reached the last dying child, the first few were awakening from their coma, to the joyous exclamations of their families.
(From Wikipedia [Insuline])

05 diciembre 2007

VIEJÉSIMO SEXTO CUMPLEAÑOS

Hoy hace exactamente 26 años que estoy dando vueltas sobre este planeta, en este sistema y en esta galaxia, en este rincón del universo.
Hoy sigo vivo gracias a una serie de casualidades, a los avances de la ciencia de la especie humana, y gracias a todo lo que existió antes que yo y nos ha llevado al mundo que vivimos hoy en día. No sé cuánto tiempo seguiré por aquí, ni sé lo que el futuro me traerá.
Perdonad el existencialismo.

Reflexión: muchas veces he oido, y yo lo repito continuamente, que la vida es un suspiro y que todo pasa rapídisimo y que hay que aprovechar el mormento, carpe diem. Hoy soy un poquito más verdaderamente consciente de ello. Para el futuro, sobre todo pienso luchar y buscar la salud, tanto la mía como la de mi gente.

¿Qué sentido tiene que todos busquemos la felicidad, cuando son tan distintas las cartas que nos reparte el juego de la vida? A unos nos reparte una mano estupenda, con la vida prácticamente solucionada desde el primer momento. Genética, patrimonio familiar, ambiente familiar, contexto social, cultura, localización geográfica, desarrollo social, enfermedades... Todo cambia de una persona a otra. Cada persona tiene una propia experiencia y una propia visión de la realidad.

Pienso que hay varios tipos de felicidad, y una de ellos es esa felicidad un tanto falsa basada en esas cosas que acabo de mencionar: tener una buena genética, una familia rica, de una clase social alta, con cultura y en un país desarrollado, vivir en una gran ciudad donde todo ocurre frente a vivir en puebluchos (mucha gente piensa así). Sí, uno puede sentirse feliz por esas cosas, es más, debe sentirse feliz y sobre todo apreciar cada cosa de su vida por insignificante que parezca (puedo dar por sentado que tener piernas es lo normal y no apreciarlas, pero ¿no debería estar agradecísimo de tener algo tan útil y que me permita hacer tantas cosas, por muy "normal" que aparentemente pueda ser?). Yo me siento así. Agradecidísimo. Pero además, intuyo que debe haber una felicidad más abstracta y verdadera que esta. Porque una felicidad basada en las circunstancias personales es al fin y al cabo rematadamente injusta, dado que la vida es muy jodida a la hora de repartir las cartas.

Esa felicidad abstracta de la que hablo es la que surge de la tranquilidad, de la aceptación, de la meditación, de la reflexión, del abandono del deseo y de la lucha que nos encadenan eternamente a una existencia incierta. Aceptación de la existencia, de la vida, de la muerte, de la enfermedad, reflexión sobre los procesos cíclicos y evolutivos que gobiernan el mundo fatídicamente. Es esa la verdadera felicidad que nos puede unir a todos y que no depende de las circunstancias personales de cada cual, las cuales al fin y al cabo forman parte de esa cadena de dolor y falsedad que nos ata. Es esa la felicidad que hace iguales al que vive en New York City, en San Francisco, en un pueblo perdido de China o en una aldea de Kenya o en una cosmopolita ciudad europea, en lo alto del Tibet o en el desierto del Sáhara, al que es rico y al que es pobre, al que trabaja y al que explota, al vanidoso y al humilde, al que vive rodeado y al que está solo.

Por eso, hoy más que nunca

¡Alegría, Hermoso Destello de los Dioses,
hija del Elíseo!
Ebrios de entusiasmo entramos,
diosa celestial, en tu santuario!
Tu hechizo une de nuevo
lo que la acerba costumbre había separado;
todos los hombres vuelven a ser hermanos
allí donde tu suave ala se posa.