27 febrero 2007

Discurso de graduación de Ingeniería de Teleco 2007

Señor Rector, Señor Director de la Escuela Politécnica, Señores Autoridades, Señores Ingenieros que os licenciáis, Familiares y Amigos....

Me ha correspondido el placer de dirigiros hoy unas palabras, con la excusa de celebrar aquello por lo que hemos luchado tantos años y que por fin hemos conseguido.
Yo, como integrante del coro de esta universidad, he tenido ocasión de asistir a unos cuantos (miles de) actos como éste, y soy consciente de que lo que realmente quiere el auditorio en general, es recibir su diploma y compartir con los familiares y amigos estos momentos. Por tanto, no estoy particularmente a favor de estos prolegómenos en los que es inevitable alargarse más de la cuenta y caer en los tópicos de siempre. Consciente de que en mi intervención haré tanto lo primero como lo segundo, espero al menos no aburrir demasiado al personal.

El mensaje que me gustaría transmitir es que debemos ser conscientes de lo que podemos llegar a ser y del papel que podemos llegar a jugar en la sociedad y en el tiempo que nos ha tocado vivir. Hoy en día, con nuestro título bajo el brazo, y con los conocimientos y las experiencias adquiridas en el camino andado dentro y fuera de esta casa, sobre todo las experiencias, podemos enfrentarnos a los retos que nos plantea el mundo de fuera con garantías de éxito. Lo último que deberíamos hacer es menospreciar este esfuerzo que hemos realizado y la oportunidad que se nos presenta.

Muchos de nosotros ya hemos tenido ocasión de salir y enfrentarnos al mundo laboral. Cada cual habrá recogido, en la poca andadura que haya tenido, los primeros frutos de ese esfuerzo. Pero debemos ser conscientes de que para recoger, hay que sembrar, por mucho que en el mundo actual parezca que el éxito lo obtienen aquellos que sin esfuerzo ni trabajo consiguen vender exclusivas en televisión o pegar el pelotazo con recalificaciones, promotoras e inmobiliarias. O bien aquellos que sin haber pegado un palo al aire en su vida consiguen meterse en algún jugoso puesto de la administración o algún puesto directivo en la empresa privada a base de nepotismo (enchufismo). O los que gracias a cuatros discos mal vendidos se creen con legitimidad para cobrar un canon perpetuo que constituye un acto de piratería mayor que aquello contra lo que pretenden luchar. Pues bien, ese no es nuestro caso. Nosotros hemos estado más de cinco años sudando nuestro título, y seguiremos sudando para conseguir realizar aquellos retos que nos marquemos y que constituirán nuestra carrera profesional. Porque creo que el camino hacia el éxito se puede, y se debe, realizar de otra manera, y no como nos marca la caja tonta.

Eso es precisamente lo que necesita (y no lo que demanda) la sociedad. Puede que el país demande profesionales médicos, arquitectos, ingenieros, obreros, técnicos y directivos, pero lo que realmente necesita, es gente honrada. Yo he tenido la suerte de conocer y de trabajar con gente de esta clase, que aunque no abunda, sí existe. Desde aquí agradezco a estos profesionales su labor, su desinterés, su amor a su trabajo, su ética y su dedicación, y me gustaría animar a todos los presentes a que sigamos su ejemplo, y que constituyamos no lo que la sociedad demanda, sino lo que la sociedad realmente necesita.

Y para finalizar, agradecer a esta casa, a todos sus integrantes, su inestimable ayuda en este camino que nos ha traído hoy aquí: tanto a los docentes, como a los administrativos, técnicos de laboratorio, gestores, rector, vicerrectores, personal adjunto, personal de limpieza, etc. muchas gracias a todos. En honor a la verdad debe decirse que no siempre ha sido fácil el camino, a veces era fácil echarle la culpa de nuestros fracasos al profesor de turno, a la mala organización, o a ese administrativo que se va a tomar café cuando más gente hay en la cola esperando. Pero son gajes de la profesión, y vistos a día de hoy, disculpables.

Pero mi mas profundo agradecimiento, y creo que tambien es el caso de muchos de mis compañeros, es para mis padres, para mi hermana, para mis tíos, abuelos y amigos y en general, para esa familia (todos incluidos) que siempre ha estado cerca de mí. Vosotros sabéis quiénes sois.

Muchísimas gracias a todos.

14 febrero 2007

Amalglama

¿Qué es amalglama?
dices mientras clavas tus puñales en mi espalda.
Veo pájaros que vuelan al sur
y tú no quieres ir con ellos.
Saca el sujetador de la sartén
la botella ya está descorchada.
Si todos cantamos fuerte
se asustará la vecina del quinto.
Subido a un cubo de cristal
engullo las calmas aguas del violín.
Si me tiro por esta rampa
llegaré al concierto de esqueletos.
Acaríciame donde más me duela
con todo el puño.
El toro se balancea en la mecedora
leyendo un fascículo de costura.
La rama salta sobre el saltamontes
y vuela sobre las narices tendidas.
Además esta tecnología hace rebrotar el universo
de un solo pastel de manzana.
Con un par de cigalas bailaremos el swing
si conseguimos remar hasta la cima.
El círculo se ha cerrado
sobre tí mismo.

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07 febrero 2007

Semanas sin descansos

(nótese la aliteración de la letra s en el título de hoy)

Nada interesante que decir, aparte de que cada día me siento más contento por estar vivo. Una obviedad tan aplastante que no deja de ser sorprendente.

La primera regata de remo, que cubre una distancia considerable (unas 8 millas o 12 km), será el día 14 de Marzo, entre Santa Pola y Tabarca. Primer reto de la temporada, y para mí, uno de los más complicados.

El viaje a Madrid del fin de semana pasado, me ha dejado una gente estupenda que conocí, y con la que ya hablo como si conociera de toda la vida. También recuerdos imborrables: esas horas de conversación apasionada y tranquila en el starbucks de la Plaza de España tras una caminata prolongada y extenuante en búsqueda infructuosa de entradas para escuchar algún musical, el chino de las catacumbas de la Plaza de España, con esa comilona tan deliciosa con mi hermana, la estupenda cena en el tigre y la recena en el Vips de Gran Vía, cuando se supone que no iba a cenar y acabé engullendo todos los platos y postres que los demás se iban dejando (bendito brownie y benditas tortitas), la sesión de discoteca en la Boite donde se fraguó una conexión inusitada e inesperada, el paseo por el Retiro justo en el apogeo de la manifestación más facha que haya presenciado en mi vida, y otros extraños sucesos acaecidos en lugares extraños en circunstancias extrañas de los que mis acompañantes pueden dar fe.

Mi máxima inquietud ahora mismo: conseguir dormir más de 6 horas por las noches (y no pasarme el resto del día medio zombi)