25 diciembre 2006

NAVIDAD


Hoy es un día luminoso, y no sólo porque el dulce sol de diciembre luce espléndidamente en su camino por el cielo, sino porque celebramos en familia la esperanza del nacimiento, la ilusión del niño que sonríe por las luces, los regalos y las atenciones de sus padres, con los que tan poco puede disfrutar normalmente, la renovación de los afectos y los lazos familiares, los reencuentros con amigos que teníamos descuidados...

Una época estupenda para salir a pasear, disfrutar de la ilusión que todos ponemos en agradar a los demás, en adornar las calles y nuestras casas, en ponernos guapos para disfrutar de las celebraciones, para escuchar el Mesías de Haendel, una obra universal pero que en navidad se deja escuchar con especial interés.

A todos los que estéis enamorados, y seáis correspondidos, disfrutad de ese bien único que es agua fresca en el desierto y que es la visión para el ciego y las piernas para el cojo, comida para el hambriento y cariño para el desamparado. Los que no seáis correspondidos, salid de vuestra congoja y obsesión y admirad el mundo, en toda su amplitud, no sea que perdáis nuevas oportunidades que no se recuperarán. A los que no estéis enamorados, cuidado con las flechas de Cupido porque no es más que un niño cruel y malicioso al que hay que perdonar sus cuantiosos errores por sus benditos aciertos. Y aquellos que siendo amados no puedan devolver el cariño que se les brinda, sed comprensivos y sobre todo muy sinceros.

2 Comments:

At 11:06 p. m., Blogger Tatharmith said...

Comprensión y sinceridad. Suena demasiado fácil.

Buena recomendación la del Mesías de Haendel. Es de lo más acertado en estas fechas sin lugar a dudas.

 
At 10:42 a. m., Blogger Joel Fleischman said...

Gracias por escribir tatharmith.

La verdad es que yo no tengo receta para nada, y cada caso es diferente, por eso esto es como cuando alguien dice que puede predecir el futuro o como el horóscopo: sólo dice generalidades que no se pueden comprobar.
Se puede hablar con propiedad sólo de aquellos casos que conozcamos personalmente, y ni aún así porque la visión subjetiva de cada persona puede deformar increíblemente la realidad.
Comprensión y sinceridad es lo que pediría yo en estos casos, tanto si me ocurriera a mi como si le ocurriera a alguien cercano. Es una buena manera de no herir más allá de lo que la situación conlleva.

 

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